Sobre La Compañía Negra

La Compañía Negra es una novela de fantasía épica enmarcada en un mundo que, a diferencia de lo que acostumbran las obras de este género, no parte de una inspiración medieval, sino que debe su esencia a la Antigüedad Clásica.

Esta realidad cambia de unas partes a otras del Ecúmene, nombre que he dado al continente donde transcurre la trama. Las distintas naciones tienen elementos provenientes de culturas tan diversas como la celta o la islámica, entre otras. Pero ciertamente el nervio de esta obra, el núcleo del que parte la historia que quiero contaros durante los próximos años, tiene una innegable influencia grecolatina (los españoles también somos hijos del Imperio romano, y honra merece quien a los suyos se parece).

Al comienzo del libro, un incidente dramático provocará que distintos personajes formen la Compañía Negra: un reducido grupo de personas, muy distintas entre ellas, que tendrá que emprender un largo viaje a través de varias regiones para alcanzar un objetivo común. No hay un protagonista concreto, sino que los compañeros negros son coprotagonistas. El punto de vista desde el que se cuenta la historia salta de uno a otro en función de las necesidades narrativas.

El componente fantástico de La Compañía Negra pretende ser la diadema que nimba el rostro hermoso; quiero decir que es un embellecedor que poco vale si esa cara no es fina y simétrica. El rostro serían las acciones protagonizadas por los personajes principales, los dilemas que han de enfrentar, los conflictos que provocan el progreso de la trama y el marco histórico y cultural del que está dotado el mundo creado. Soy de la opinión de que la fantasía, si bien aliña lo anterior y lo hace más atractivo, no es la madre del cordero ni es suficiente para elevar la obra. Así pues, aunque la fantasía sea la que da nombre al género por ser el elemento diferenciador, no es la sustancia principal que lo compone. Sirva este apunte para los que estáis pensando: «A mí no me gusta la fantasía». Vale. Pero La Compañía Negra sí os gustará.

A diferencia de muchas obras fantásticas, no se trata de un libro dirigido a un público adolescente, aunque no quisiera disuadir a los más cercanos a la adultez de su lectura, sino todo lo contrario, porque encontrarán en sus páginas entretenimiento y aprendizaje. La Compañía Negra incluye diálogos que pretenden mover a la reflexión, no está exenta de violencia, escaramuzas y batallas ni de dramas personales y sexo (un poco, tampoco os calentéis); además, contiene influencias de obras clásicas que los más prudentes y leídos podrán apreciar. El estilo de mi prosa es fluido, culto y fácilmente digestible para cualquier lector, que enseguida comprobará que las líneas lo llevarán por el mar de la historia a toda vela.

Doy por presentada La Compañía Negra y os animo a su lectura. Os prometo que no os defraudará. Y yo siempre cumplo lo que prometo.

Nos vemos pronto en el Ecúmene.