Resumen (spoilers) de La Compañía Negra

Este post es exclusivamente para aquellos lectores de La Compañía Negra que quieren continuar leyendo esta historia a través de Los Hijos del Fuego, su primera secuela. Soy consciente de que muchos leísteis La Compañía Negra hace meses, o un año, o año y medio; y también soy consciente de que con el tiempo uno puede olvidar lo leído, así que he determinado ofreceros este recordatorio del primer libro, en el cual os resumo en un breve párrafo cada uno de los 51 capítulos de La Compañía Negra para recordaros lo fundamental sin necesidad de volver a leer el libro. En mi Instagram (@laforgasaul), anclado en historias, tenéis ilustraciones de algunos de los personajes más importantes de los libros, por si os ayuda a imaginar su apariencia física. Y recordad que al inicio de La Compañía Negra tenéis un mapa de la Fira, donde se encuentran las polis del antiguo Imperio firano. Sin más dilación, aquí tenéis el resumen:

Capítulo I El forastero negro

Un trotamundos negro, cuarentón, socarrón y peligroso llamado Filias sorprende a Ástor bañándose en el río para prevenirlo de un ataque a su aldea. Ástor, un joven patricio de la gloriosa ciudad de Calente (destruida por su histórico enemigo, los ocaseños, durante una guerra reciente), decide darle crédito para no poner en peligro a su esposa embarazada y a su hijo pequeño. Kaukas, el bondadoso, mudo y forzudo cuñado de Ástor; Teucres, íntimo amigo suyo y héroe de guerra recién llegado a la aldea con su esposa, y Qasio, hermano de este último, se les unen para preparar la defensa.

Capítulo II Los preparativos

Los cinco compañeros planean la defensa de la aldea. Ástor y Qasio desconfían de Filias. Ástor discute con su esposa, hasta que aullidos lobunos en lontananza anuncian la veracidad de las prevenciones de Filias.

Capítulo III El Lobo Negro

Varios licántropos liderados por un ejemplar negro, astuto y de ojos ígneos irrumpen en la aldea por la noche. Mueren los hermanos Qasio, otrora formidable guerrero y entonces un alcohólico venido a menos, y Teucres, para desolación de Ástor. El Lobo Negro huye.

Capítulo IV La Compañía Negra

Tras incinerar a los caídos, Ástor decide seguir a Filias más allá de su aldea para perseguir al Lobo Negro y vengar a Teucres, dejando a su esposa embarazada con su hijo pequeño. Kaukas se une a la expedición por petición de su hermana, para proteger a Ástor. Nira, la misteriosa esposa de Teucres y una acreditada arquera, también tomará parte en la aventura. Finalmente Agénor, el hijo de Qasio, un cadete de la Falange de Arinto de dieciséis años, encuentra a los cuatro compañeros y se les une para vengar a su padre y a su tío.

Capítulo V Las revelaciones

Tras una jornada caminando junto a la orilla del río y una breve y placentera estancia en cascada de Bronce, donde descubren la naturaleza explosiva de la piedrardiente, llegan a la posada de El León Rojo en Villaseca, donde Filias les hace algunas revelaciones sobre el Lobo Negro. Filias también dice dirigirse a un desconocido lugar llamado Cuevarcana. Deciden desviarse a la gruta de la Esfinge para averiguar la ubicación de su destino.

Capítulo VI Estundo de León

Topan con un granjero cincuentón y pequeñajo, jinete sobre un oso enorme. Traban relación con él y vienen en conocimiento de su mucha sabiduría, de su triste pasado y de su bondad. Estundo los invita a su granja, donde vive con sus hijos, y los aprovisiona y da consejos para llegar a la gruta.

Capítulo VII Los ojáncanos

Filias comienza a desconfiar de Nira. En el corazón de la cordillera de los Dientes de Zuon, Agénor queda aislado en una escarpa y es atacado y perseguido por un cíclope. En su huida, logra llegar hasta sus compañeros, quienes abaten al ojáncano y logran escapar juntos hasta ocultarse en una cueva en la que ni los gigantes osan entrar. Al fin han llegado a la gruta de la Esfinge.

Capítulo VIII El venablo negro

Tras un largo descenso, llegan a un valle subterráneo donde descubren singulares edificaciones abandonadas, vestigios de una civilización desaparecida. Extraños felinos, entre los que destaca una pantera de ojos celestes, parecen habitar el lugar. Agénor y Nira tienen un momento de intimidad en las ruinas. Él le regala un misterioso venablo negro recién extraído de una tumba.

Capítulo IX El laberinto

La compañía queda atrapada en un laberinto cavernoso. Tras varios días de extravío y desesperación, Kaukas tiene una idea para salir de allí que, sin embargo, solivianta a los felinos, que se vuelven agresivos e impredecibles. Durante la huida, Agénor se pierde en la oscuridad.

Capítulo X El miedo negro

Agénor, gracias a su ingenio, consigue dejar un rastro para ser encontrado por sus amigos, quienes lo encuentran acorralado por los felinos y lo liberan tras una carga violenta en la que Filias pierde media oreja. Logran escapar del laberinto. Al final de la jornada, Agénor sufre un ataque que lo hace caer en la inconsciencia.

Capítulo XI Esfinge

Agénor despierta y advierte que sus compañeros duermen a la orilla de un río subterráneo. Convence a Kaukas de que descanse y lo sustituye en la guardia; hasta que una pantera enigmática de ojos etéreos, tal vez la misma que habían visto tras su llegada al valle subterráneo, llama su atención desde la otra ribera. Decide dejar a sus compañeros para seguirla. Al cabo llega a un vestíbulo donde encuentra un estanque en el que se baña una hermosa mujer: Esfinge. Agénor logra responder su acertijo y ella lo ataca tras convertirse en una enorme leona.

Capítulo XII Las predicciones negras

Agénor es gravemente herido durante su enfrentamiento con Esfinge, pero logra herirla de muerte. Antes de expirar, ella le hace funestas predicciones sobre sus compañeros. Filias y los demás, perseguidos por extraños hombres de las cavernas, logran encontrar a Agénor y escapar de las entrañas de la montaña gracias a la habilidad combativa de Kaukas.

Capítulo XIII Los jinetes del Ocaso

La compañía se lame las heridas mientras celebra su escape. Nira se deshace de un puñal de los hombres cavernarios para ocultar a sus compañeros sus orígenes y Agénor, con el pecho abierto y el brazo sangrante, maldice su destino. Un bárbaro del norte de nombre Omika sorprende a la compañía y la regala con peces de río. Dice ser amigo de Az-ra Dash, una alquimista y vieja amiga de Filias, así que lo aceptan. Al final son sorprendidos por una partida de jinetes del Ocaso, pueblo enemigo de Calente (de donde son oriundos Ástor, Agénor y Kaukas). Logran eludir el combate.

Capítulo XIV La alquimista

Descubren una aldea cruelmente arrasada por aquellos jinetes del Ocaso. Ástor comienza a odiar a lord Belgaro, el caudillo ocaseño responsable del desastre. Az-ra Dash aparece incólume en la ribera del lago de la aldea calcinada. Parece que Filias y ella tienen una historia común. La alquimista les revela que el príncipe Dardas Lanzalarga de Efitia y los Faldas Negras (un guerrero de renombre y su batallón de élite) también están tras el Lobo Negro. A pesar de Ástor, la alquimista convence a la compañía de dividirse para tratar de dar con el príncipe, por tratarse de un potencial aliado. Agénor y Nira formarán uno de los dos grupos.

Capítulo XV La dádiva

Filias, Ástor y Kaukas llegan a la aldea de Herbada junto con una mujer y su hijo pequeño, huidos de una aldea destruida por ocaseños. En Herbada descubren ambiente festivo, pues los lugareños se preparan para celebrar la Valdara, una fiesta local. Filias regala una preciada piedra de cadlea que habían encontrado en la gruta de la Esfinge a la mujer, gesto de generosidad que sobrecoge a Ástor, disgustado desde que hubieron de separarse del sobrino y la mujer de Teucres. Filias descubre que algo terrible está a punto de ocurrir.

Capítulo XVI La tentativa

Agénor, deprimido por las predicciones de Esfinge y por sus heridas, apenas habla con Nira. Por la noche decide apartarse para intentar cometer suicido, pero Nira lo sorprende. Se besan, pero ella se aparta y se retira.

Capítulo XVII La Valdara

Filias adultera con plata en polvo los barriles de cerveza de la fiesta para infectar y localizar al Lobo Negro, que sobrevive y trata de huir. Los compañeros lo persiguen, pero los guardias de Herbada se interponen en su camino y Filias los mata. El Lobo Negro logra escapar y Ástor se espanta por las muertes perpetradas por su compañero.

Capítulo XVIII El Capitán Rojinegro

Agénor y Nira llegan a Pitana, un poblado fortificado donde continúa el desarrollo de la relación de los dos compañeros. Agénor se va a dormir a una posada y Nira descubre al príncipe Dardas, pero decide no contárselo a su compañero por alguna razón desconocida.

Capítulo XIX El bosque de los Caballos Vigilantes

Ástor continúa enfadado con Filias por haber matado a los guardias de Herbada. Durante la marcha son descubiertos por una cabalgada de jinetes del Ocaso y se ven obligados a huir hacia el bosque. Filias dice tener un plan para salir de aquel embrollo y abandona a Ástor y Kaukas, que son alcanzados, maltratados y apresados por los ocaseños.

Capítulo XX El soldado de la capa roja

Agénor y Nira llegan a una aldea abandonada por tundrios, huidos a las ciudades para defenderse de la invasión del Ocaso. Pero topan con un anciano y sus dos hijos: el uno, reacio a abandonar su hogar y los otros, dispuestos a unirse a una milicia que se está formando para defender la polis de Tundria. Los hermanos se llaman Felías, el mayor, y Galén, el muchacho. Agénor tiene un desencuentro con Nira. Se acuesta y sueña con el día en que Ástor lo sacó de la ciudad de Calente en medio de las espadas del Ocaso y la peste que asolaron la ciudad, cuando Agénor era tan solo un niño. Fue la última vez que vio a su madre, moribunda por la peste.

Capítulo XXI El caudillo del Ocaso

Filias irrumpe en el claro donde Ástor y Kaukas permanecen presos y desnudos. Los compañeros logran derrotar a sus captores y descubren que el Lobo Negro es el caudillo que lidera al Ocaso en la invasión de Tundria. Ástor asesina innecesariamente al joven y valiente ocaseño que, tras luchar con honor, les ha hecho la revelación; Filias queda espantado.

Capítulo XXII Los Perros Salvajes

Filias, Ástor y Kaukas topan con los milicianos, que se hacen llamar Perros Salvajes: una manga de granjeros indisciplinados. Los milicianos les piden que se les unan tras advertir sus mañas marciales, pero la compañía tiene su propia misión. Descubren que Arinto, la polis en la que se suponía que Agénor había estado formándose, también está siendo atacada; pero el joven no les había dicho nada al respecto, de modo que empiezan a desconfiar de él.

Capítulo XXIII El Septentrión

Agénor y Nira llegan al punto de encuentro donde han de esperar a sus compañeros. Felías y Galén, los hijos de aquel anciano tundrio, los acompañan. Cuando llegan Filias, Ástor y Kaukas, piden explicaciones a Agénor por no haberles comunicado la invasión ocaseña de Arinto. Agénor confiesa que no lo sabía porque había estado preso por asesinar a un oficial de la Falange Arintia. Ástor lo reprende por deshonrar a su familia. Nira va a consolarlo a los establos y terminan acostándose.

Capítulo XXIV El otro lado del Sunto

La compañía cruza el río y abandona la polis de Tundria y la llanura de Fira. Filias sigue desconfiando de Nira. Filias y Agénor se separan para recolectar bayas y son sorprendidos y capturados por ocaseños.

Capítulo XXV El cautiverio

Filias y Agénor sufren tormento y hambre durante su cautiverio, pero lo peor está por llegar: se enteran de que lord Belgaro, el cruel ocaseño con quien toparon recién salidos de la gruta de la Esfinge, llegará a la mañana siguiente al campamento en el que están cautivos. En la otra parte de la compañía, Ástor tiene una idea para liberarlos.

Capítulo XXVI La decisión de la milicia

Ástor, Filias y Nira retroceden hasta dar con los Perros Salvajes. Tratan de persuadirlos de que les ayuden a liberar a sus compañeros, pero se niegan; tan solo decide seguirlos Qilón el Joven, hijo del Qilón que lidera la milicia junto con el arintio Amicio. Tras abandonar el campamento, dos mensajeros a caballo les piden que aguarden: los Perros Salvajes cruzarán el Sunto y darán batalla a los ocaseños para liberar a los cautivos de la compañía y de la milicia.

Capítulo XXVII El prometido

Filias sufre tormento para angustia de Agénor. Al cabo llega al campamento el conde Deldáin Robledo, cuya jerarquía excede a lord Belgaro. Es hombre honorable, pero guarda rencor a los calenteses: durante la guerra de Calente, su prometida, la princesa Siena, hija del rey Idoro de Meniria, fue violada y asesinada por los calenteses que tomaron Las Lunas al final del conflicto, antes de que Teucres derrotara al rey y lo enviara a la polis de Efitia, donde sería juzgado y colgado. Agénor le descubre su identidad de calentés y sobrino de Teucres Lanzarrota e hijo de Qasio Qásida para salvar a otro cautivo a cambio de su vida, la cual no aprecia desde las predicciones de Esfinge.

Capítulo XXVIII El sacrificio

Deldáin se dispone a ejecutar a Agénor para desesperación de Filias. Entonces los milicianos, Ástor, Kaukas y Nira y los Faldas Negras del príncipe Dardas irrumpen en el campamento para salvar a Agénor, liberar a los cautivos e infligir una derrota a los ocaseños, que se ven obligados a huir. Ástor cae por un acantilado y lo dan por muerto. Kaukas muere salvando la vida de Agénor.

Capítulo XXIX La despedida del príncipe

Lloran a Ástor y Kaukas, a quien incineran junto con los caídos. El príncipe Dardas de Efitia, orgulloso, rechaza la compañía de los protagonistas y parte rumbo a Cuevarcana con sus Faldas Negras. La milicia, por su parte, volverá a Tundria tras rescatar cautivos y obtener un cuantioso botín. Filias, Agénor y Nira continúan su camino.

Capítulo XXX El Antojo de Zuon

La vía Anteika los lleva a una posada poblada de soldados tundrios licenciosos y prostitutas. Agénor y Nira tienen un desencuentro. Filias se esparce con rameras y canallas, hasta que descubre al Lobo Negro, a quien engaña y quema con una piedrardiente que extrajo de cascada de Bronce. Sin embargo, el licántropo escapa y Agénor resulta gravemente herido por la explosión de la piedra inflamable.

Capítulo XXXI El senador

Ástor está vivo y ha avanzado hacia el sur: llega a la polis de Tundria. Acude a la casa de un senador, antiguo amigo suyo y de nombre Pittio, quien decide ayudarle para presentar en el senado una petición que movilice el ejército tundrio hacia el norte, para derrotar a los ocaseños más allá de la frontera de la Fira.

Capítulo XXXII La convalecencia

Nira está enfadada con Filias; no por desconfiar constantemente de ella, sino porque su añagaza fallida para acabar con el Lobo Negro ha estado a punto de matar a Agénor, que se recupera en cama con un aparatoso vendaje cubriéndole media cabeza. Al cabo Filias descubre que los ocaseños de Deldáin están a punto de llegar a la posada y deciden huir, con Agénor aún convaleciente.

Capítulo XXXIII El Senado Tundrio

Ástor hace una exposición audaz y prudente en el Senado Tundrio, pero su petición es rechazada por mayoría. Pittio lo aprovisiona para el viaje en su casa y le enseña un extraordinario óleo que representa a Teucres y Qasio en dos momentos cruciales de la guerra de Calente: la derrota del rey Idoro y la muerte del Druida Astado.

Capítulo XXXIV Bosque Ignoto

Filias, Agénor y Nira penetran en un misterioso bosque poblado por árboles desconocidos y hermosos. Agénor se quita el vendaje: su ojo izquierdo ha perdido visión y está ennegrecido. Mientras sus compañeros duermen, Agénor tiene un breve encuentro con un enorme león rojo; el joven cree que el felino le ha mostrado docilidad por la cola de Esfinge que lleva prendida a la cintura.

Capítulo XXXV La aparición

Filias, Agénor y Nira llegan a las ruinas de Canento, antigua ciudad del Imperio firano. Los ocaseños los sorprenden, pero los leones rojos del lugar los atacan y los compañeros aprovechan la ocasión para huir. Filias logra escapar, pero Agénor y Nira son alcanzados en las afueras por los hombres de Deldáin. El conde y Agénor luchan en combate singular. Nira decide descubrirse y desvelar que en verdad es la princesa Siena Mineia de Meniria. Deldáin, su antiguo prometido, y Agénor detienen su combate.

Capítulo XXXVI Los secretos del pasado

Deldáin está emocionado. Agénor consigue salvar la vida gracias a la influencia de la princesa, quien les revela que Teucres y su hermano Qasio, padre de Agénor, la salvaron y ocultaron su identidad para protegerla e impedir la unión de los ocaseños bajo la corona de Meniria. Agénor decide partir solo a Cuevarcana, desengañado, pero Siena quiere seguir a su lado para protegerlo. Deldáin lo acata tras asignarles una guardia.

Capítulo XXXVII El buitre negro

Agénor y Siena continúan su viaje a Cuevarcana vigilados por los ocaseños, serviles con ella y desconfiados con él. Filias aparece de improviso y logra matar a casi todos los guardias; también pretende acabar con Siena para evitar la unificación de Meniria. Agénor no consiente y combaten. El joven, con la ayuda de Siena, logra derrotar a Filias, quien se reconcilia con Agénor antes de morir a sus manos.

Capítulo XXXVIII La pantera negra

La relación de Agénor y Siena se resiente por la soledad, la pérdida de sus compañeros y el sentimiento de culpabilidad del joven. Progresan a duras penas por las escarpas y escapan de los ojáncanos. Al cabo son encontrados por Az-ra, quien en su forma de pantera (la misma de la gruta: descubrimos que la alquimista es un humanimal) los salva de una ventisca y los conduce hasta los akritas, los Amigos de los Dioses, pueblo legendario de sabios que se creía extinto.

Capítulo XXXIX Cuevarcana

Agénor y Siena, cuya identidad mantienen en secreto, llegan a Cuevarcana con Az-ra y dos akritas, Feren y Aspa. Az-ra recibe con gran tristeza la noticia de la muerte de Filias. Pasan los meses de invierno en la fortaleza con Omika y los akritas. Az-ra desaparece tras una de sus expediciones. En primavera el ejército ocaseño acampa en las inmediaciones y Agénor decide ir a parlamentar con el Lobo Negro.

Capítulo XL El parlamento

Agénor y el Lobo Negro conversan. El joven se entera de la posible traición de la tía de Siena, Ghiana de Anubia, quien habría dicho al licántropo que Teucres retenía a la princesa contra su voluntad, lo que motivaría la matanza de Fuenteblanca. Agénor y el Lobo Negro llegan a un acuerdo.

Capítulo XLI El erizo y el lobo

Agénor ha pactado entregar a Siena a los ocaseños a cambio de que respeten su vida y él pueda luchar en combate singular con el Lobo Negro para vengar a su tío y su padre. No quiere que Siena ponga en peligro su corona y su vida por interceder por un calentés ante su pueblo, enemigo acérrimo de los firanos, especialmente de los calenteses. Siena, engañada por Agénor, es entregada contra su voluntad. Cuando Agénor está a punto de luchar con el Lobo Negro, los Faldas Negras del príncipe Dardas irrumpen en los campos de Cuevarcana. Logran resistir el empuje de las hordas del Ocaso y de los ojáncanos y se refugian en la fortaleza.

Capítulo XLII El concilio

Agénor, Omika, el príncipe Dardas, Meleas (segundo del príncipe), Feren y Aspa celebran un concilio en Cuevarcana para preparar la defensa del ataque definitivo del Ocaso. El príncipe desvela que el Lobo Negro fue liberado por lord Belgaro de Olmedo de un ánfora milenaria sepultada en la tierra. Comprenden que tanto lord Belgaro como el Lobo Negro deben morir si quieren preservar la integridad de la fortaleza, la cual parece ocultar algo que el Lobo Negro anhela. Los akritas se niegan a revelar su secreto.

Capítulo XLIII La batalla de los Aullidos

Durante el plenilunio de lunargenta, los ocaseños, los licántropos, los ojáncanos y el Lobo Negro atacan Cuevarcana. Cuando las defensas están a punto de caer, Ástor llega al campo de batalla a la cabeza del Poder Tundrio para destruir a los ocaseños desde su retaguardia. El príncipe Dardas, herido de gravedad, decide abandonar la fortaleza con un par de hombres para perseguir al Lobo Negro. Agénor lo sigue.

Capítulo XLIV El hombre sin nombre

Ástor se enfrenta a lord Belgaro y lo derrota, pero el ocaseño logra escapar malherido del campo de batalla. El Lobo Negro mata a los dos soldados de Dardas y derrota al propio príncipe; cuando Agénor está a punto de caer, el príncipe Dardas interviene con una lanzada para que el joven pueda vengar a su tío Teucres y a su padre con la espada argentada de Filias. El Lobo Negro muere después de anunciar una guerra venidera y de conmover a Agénor.

Capítulo XLV Los Hijos de Praetia

El príncipe Dardas y Agénor se refugian en una cueva de los Dientes de Zuon. El príncipe lo toma como discípulo de la Orden de los Hijos de Praetia, a la cual también perteneció su tío Teucres, y le ordena ir a Bahía del Faro para que su antiguo maestro, el filósofo Fu Danto, lo tome bajo su tutela. El príncipe muere por las heridas recibidas en batalla. Tras la incineración de los caídos, Agénor se despide de Ástor, que vuelve a casa, y de Az-ra, quien al fin había regresado a Cuevarcana tras guiar a efitios primero y tundrios después a la batalla.

Capítulo XLVI El señor de la ciudad

Siena despierta en una habitación en medio de una ciudad: Las Lunas, su tierra natal, la capital de la antigua Meniria. Su viejo ayo, el archidruida Clasas, la reconforta y explica lo ocurrido. Siena entiende que Agénor la ha traicionado. Pero hay algo peor: lord Belgaro ha dado un golpe de estado en Las Lunas y planea casarse con ella para ser coronado rey de los menirios.

Capítulo XLVII El huérfano

Agénor desciende por Tundria hasta llegar a la a casa de Estundo. Tanto el viejo como sus hijos y oso han sido asesinados por los ocaseños. Sin embargo, descubre a otro hijo desconocido y joven, Daio, con quien traba relación y trata de convencer para que lo acompañe a Bahía del Faro, conmovido por su tragedia y soledad.

Capítulo XLVIII El pretendiente

Siena se cita con lord Belgaro delante de la nobleza Meniria, de su amiga Deune y del archidruida Clasas. También está allí Únvar de Avellaneda, antiguo guardia real de su padre. La boda parece inevitable e inminente.

Capítulo XLIX El retorno

Ástor regresa a Fuenteblanca. Pero durante los meses de su ausencia, a raíz de su caída por el acantilado en la batalla en la que liberaron a Filias y Agénor, cuando fue dado por muerto, los milicianos pasaron por Fuenteblanca para reclutar hombres y darle a su esposa la noticia de su muerte y la de su hermano Kaukas. Lena, desamparada y con dos hijos, se amancebó con el edil, a quien Ástor detesta, y quedó embarazada de él, lo cual es descubierto por el calentés con horror. Ástor monta en cólera y abandona a su mujer después de descargar su ira y de entregarle su piedra de cadlea, de valor incalculable, para asegurar su futuro y el de sus hijos.

Capítulo L El maestro

Agénor y Daio llegan a Bahía del Faro y a la casa del maestro Fu Danto, quien los toma bajo su ala para enseñarles lo que es el Fuego de Utarco y convertirlos en vataine: filósofos-guerreros de la Orden de los Hijos de Praetia.

Capítulo LI La princesa negra

Siena acude rodeada de pompa y nobleza a la plaza de los Héroes, donde habrá de casarse con lord Belgaro de Olmedo, que quedó manco tras su combate con Ástor. Siena ha planeado asesinar ella misma con la daga de Teucres a su nuevo prometido para liberar la ciudad, pero fracasa y estalla una refriega; el lord mata al archidruida Clasas, que es vengado por ella. Descubrimos que Siena tiene un hijo con Teucres. Los nobles la coronan reina de Meniria.